James Rosenquist

James Rosenquist (Americano, 1933 – 2017) fue una de las figuras más complejas y sofisticadas del pop art norteamericano. Formado inicialmente como pintor de carteles publicitarios, trasladó al arte las estrategias visuales de la publicidad: el gran formato, la precisión técnica y el impacto inmediato de la imagen. Sin embargo, lejos de una mera celebración del consumo, Rosenquist utilizó estos recursos para fragmentar la realidad contemporánea y someterla a una lectura crítica.

“I decided to make pictures of fragments, images that would spill off the canvas instead of recede into it… I wanted to find images that were in a ‘nether-nether-land’; things that were a little out of style but hadn’t reached the point of nostalgia.”

Esta declaración resume con claridad su poética: imágenes recortadas, ampliadas y descontextualizadas que parecen desbordar el lienzo, situadas en un territorio ambiguo entre lo vigente y lo obsoleto, donde el espectador debe reconstruir el sentido.

Tras su instalación en Nueva York y su paso por la Art Students League, Rosenquist se integró en el círculo artístico de Manhattan y expuso por primera vez en solitario en la Green Gallery en 1962, momento clave en la consolidación del pop art. A partir de entonces, su obra se distinguió por una aproximación más compleja que la de otros artistas del movimiento, como Warhol o Lichtenstein, al sustituir la iconicidad directa por la yuxtaposición fragmentaria.

Esta estrategia alcanza una dimensión monumental y crítica en obras como F-111 (1964–1965, MoMA), donde Rosenquist introduce de forma explícita cuestiones políticas, económicas y sociales, ampliando el alcance ideológico del pop art. Su lenguaje, heredero tanto de la publicidad como de ciertas estrategias surrealistas, construye una visión personal y profundamente analítica de la sociedad de consumo de los años sesenta, consolidando su lugar como una figura clave y diferenciada dentro del canon del arte contemporáneo.

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